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KEVIN SPACEY

 

 

 

Kevin es uno de los pocos actores que me deja helado, es un hombre con un rostro que no pasa desapercibido, tiene el misterio del amigo y al mismo tiempo la de un hombre que lleva una vida interior clamando por estallar. No he podido olvidar, ni creo que lo olvide nunca, su impecable trabajo en AMERICAN BEAUTY. Me dejó impresionado, jamás le había visto antes y desde ese mismo momento no me he perdido ninguna de sus películas. Me sentiría muy afortunado verle sobre un escenario... Puede resultar insólito lo que voy a decir, pero veo mucha similitud entre él y Laurence Olivier, no por el hecho de que dirija actualmente el OLD VIC de Londres, sino porque ambos poseen ese magnetismo del que hablaba en un principio. Distintos, pero a la vez dos hombres a cual mas que difícil olvidar. AMERICAN BEAUTY merece que lleve mi comentario personal como film, dentro de este de homenaje a un hombre que aunque naciese en EEUU, tiene todos los atributos del clásico actor inglés. He leído mucho sobre Kevin Spacey y seguro que buscaré mas, porque estoy convencido de que esa vida que tanto guarda, debe tener los colores del arco iris, y yo soy un buscador incansable de la belleza y el color. Si hay que caminar por baldosas amarillas en busca del mago de Oz, caminaré y si hay que introducirse por los caminos serpenteados, recordando una famosa frase del film REBECA, me adentraré en Manderley....

!! Anoche soñé que volvía a Manderley !!.

 

Kevin Spacey Fowler es el menor de tres hermanos que nacieron en New Jersey, pero crecieron en distintos lugares de los Estados Unidos, según el trabajo de sus progenitores. Fue en San Fernando Valley donde el pequeño Kevin se inició como actor amateur y durante toda su adolescencia imitaba las maneras de James Stewart o Johnny Carson, dos de sus intérpretes favoritos. Al principios de los años ochenta estaba loco por actuar... ello le llevó a ingresar en el New York Shakespeare Festival e intervino brevemente en una obra sobre Enrique VI. De ahí, y pasando serias dificultades, de las que el actor no quiero nunca entrar, saltó a Broadway, donde demostró ser un actor versátil, tuviendo la suerte de conocer a otro de sus ídolos: Jack Lemmon. En esa misma época, Kevin, que vivía en Nueva York, compartiendo apartamento con otro actor de Hollywood bastante conocido y siguiendo fiel a preservar su vida íntima, nunca mencionó de quien se tratara, pero los rumores crecían en su entorno sobre su homosexualidad. Por entonces debutó en el cine con la película SE ACABO EL PASTE, una excelente comedia dramática, acompañando nada menos que a Jack Nicholson y Meryl Streep. En 1992, un no muy conocido Kevin Spacey se unió a un impresionante elenco de actores que incluía a Jack Lemmon, Al Pacino, Alan Arkin o Ed Harris en GLENGARRY GLEN ROSS. Fue la antesala de la exitosa carrera que le esperaba a Spacey en la gran pantalla, a la que siguieron EL FACTOR SORPRESA y SOSPECHOSOS HABITUALES, film por el que ganó el Oscar al mejor actor secundario, era la primera ocasión que optaba a un galardón de la Academia de Hollywood. Inquieto por naturaleza, también probó suerte con la dirección al encargarse de ALBINO ALLIGATOR, protagonizada por Matt Dillon y Faye Dunaway... Sin embargo y a pesar de ir labrándose un nombre su siguiente película fué un enorme éxito en el mundo entero y creo que el mejor hasta hoy. Llevaría sus dotes interpretativas como un peculiar y atormentado padre de una típica familia media estadounidense en AMERICAN BEAUTY, el film fué y sigue siendo el mas respetado y aplaudido de su carrera en todo el mundo. Kevin consiguió merecidamente su segundo Oscar, pero esta vez al mejor actor principal.

Convertido en uno de los actores más reputados del panorama hollywoodiense, celoso de su intimidad y alabado por su tremenda capacidad de trabajo y su perfeccionismo, Spacey ha intercalado Films con la producción y guionista en películas como Superman Returns, dirigió Beyond the Sea, un muy estimable retrato sobre la vida oscura de Bobby Darin, que el mismo protagonizó. Solamente desde la absoluta devoción que Kevin Spacey sentía por la figura de Darin, puede explicarse el gran reto del actor, en embarcarse y sacar adelante este proyecto. Un reto que abarcaba escribir, producir, dirigir, interpretar, cantar y bailar, de lo cual Spacey no sólo salió indemne, sino que lo hizo obteniendo una nota excelente, logrando incluso que su entusiasmo se trasladara a todo el equipo. Algo solo comparable a lo conseguido en actores como Anthony Hopkins y que roza a intérpretes como la mediocre Kate Bosworth, que nos regala en el film una muy estimable interpretación de Sandra Dee, esposa y gran amor de Darin.

El actor ha demostrado tener exigencias de “diva”, al menos durante el rodaje de una de sus películas, RECOUNT, ( Un un proyecto para televisión, junto a otros actores, como Bob Balaban, John Hurt, o Laura Dern, donde se trata de mostrar los eventos ocurridos tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos en el año 2000, donde se enfrentaron George Bush y Al Gore, y el controvertido recuento de los votos en Florida.). declarando que le encanta estar rodeado de gente y asistentes que atiendan todos sus caprichos, algo muy alejado de la imagen que el actor suele dar de sí mismo, pero todo esto es mas que lógico, decirme uno solo de los grandes que no pecase de esa egolatría propia de los que habitan el el crepúsculo de los dioses, si Brando lo hacía y fué el mejor actor de todos los tiempos, como no va a hacerlo Kevin, que sigue muy de cerca los pasos de Marlon y de tantos otros. Es un sello característico y no precisamente negativo.

 

 Una fuente cercana al actor ha declarado en "A Socialite's Life "::

-" Tiene guardaespaldas propios, varios publicistas, un maquillador profesional, un peluquero personal, que está pendiente de su estilo… Esto es demasiada gente, resulta ridículo "-

Esos guardaespaldas de que habla fueron contratados a través de una revista local, en la que adjuntaban una imagen de los tres sin camiseta, lo cual ha disparado toda serie de rumores con respecto a su tendencia sexual. Obligó a su representante a hacer unas declaraciones a raíz de estos comentarios, en las que se dijo que los publicistas y la seguridad solo están cuando Kevin Spacey tiene que conceder entrevistas, simplemente como hacen la mayoría de las grandes estrellas.
 


A veces las preguntas más inocentes dan lugar a confesiones profundas. Pasó en España, cuando Kevin Spacey se abrió a compartir todo tipo de curiosidades con varios alumnos de la escuela de arte dramático. Pero aparte de manías, famas, gustos y temores, se impuso su compromiso con el teatro y la vida:

- ¿Acaso hay alguna diferencia entre ambos? "Muy poco. Cuando te dedicas a un oficio así incorporas toda tu experiencia vital. Lo que nos ocurre, la pasión, el miedo, las vivencias. Es una suerte, una terapia. Algunos de nosotros lo llamamos doctor Teatro"-

Habló en un acto público y abierto, organizado por el Centro, una institución española con la que se comprometió a colaborar:

-"Actuar es una terapia. Algunos lo llamamos doctor Teatro"-


Pero eso de que el teatro y la vida van unidos resulta también relativo para Kevin Spacey. De hecho dijo respetar el famoso método del Actors Studio, pero no se veía entre los intérpretes entregados fanáticamente a él, aunque admiraba a muchos de los compañeros que pasaron por la famosa escuela:

- "Me gusta saber que cuando salgo a escena estoy actuando. Luego cuelgo el personaje en la misma percha que el disfraz y me voy a mi casa. Mi pasión por las tablas lo es todo, desde hace 10 años, cuando me aparté un poco del cine. Las películas son algo inorgánico. Ruedas unos meses, a veces empiezas por el final, a veces no sabes ni en lo que estás metido. Al cabo de un año te lo enseñan y compruebas que lo que ves no se parece en nada a lo que crees que habías hecho. Pero en el teatro, no. En el teatro controlas el proceso de principio a fin. Cada día vas al mismo lugar y lo ves crecer, enriquecerse y profundizar como consecuencia de la continuidad, del ritual "-
 

Kevin siempre fué un admirador de la carrera profesional de Laurence Olivier, de Marlon Brando, como también de la de Jack Lemmon, pero Olivier, el maestro inglés, ejerció sobre él una fuerte presión, de tal modo que, se cuenta que el film LA HUELLA la ha visto mas de 30 veces, y siempre que podía viajaba a Londres, donde pudo tener muy cerca la presencia de Olivier. Nunca, en esos momentos podía imaginar que años después él sería el director del Old Vic. Y así fué desde que en el año 2000 empezó a poner en marcha sus proyectos, al ser nombrado director del Old Vic, en Londres. La ciudad le tenía enamorado:

-"Estoy orgulloso de haber levantado en esta época una institución británica tan mítica como el Old Vic. No es que no quiera hacer lo mismo en Estados Unidos, es que todo lo que pensamos preparar aquí, sería impensable en Broadway, con los gastos que supone.., sería imposible. No podría llevar a cabo un trabajo integral, con talleres, educación, formación. No podría contagiar el sueño que tuve de joven, cuando una gran figura me animó a dedicarse al oficio. Este trabajo me hace consciente de su importancia cada día. Me veo con 13 años, en un taller. Tuve que interpretar delante de Jack Lemmon. Me dijo, chico, eres un gran actor. Yo entonces tenía ese brillo en los ojos que tienes tú, y tú, y tú", (comentaba dirigiéndose a los alumnos españoles de la Escuela de Arte Dramático, que le oían en el escenario y entre el público).

Tuvo a la totalidad de la Escuela atrapados durante una hora. Les animó a relativizar el éxito y a centrarse en lo importante. Les hablo de la sensación de fracaso, les aconsejó que se abrieran y no guardaran sus dudas, sus temores:

- "Lo principal a la hora de hacer una obra de teatro es ser fiel al autor. Lograr que la gente se olvide de quién eres y entre en otro mundo a los 10 minutos de empezar la función. Esa es la clave. La frustración llegará, os invadirá, pensaréis muchas veces que os encontráis en una situación sin salida. Debéis compartirlo, hablarlo, confrontar ideas. Así se construye, así se salvan los obstáculos"-.

A Spacey, el éxito le vino acompañado con los aromas del prestigio. Se lo labró sutilmente, en papeles cargados de ambigüedad y matices, deslizándose entre el bien y el mal, entre los grises y las grietas, la ironía y el cinismo de algunos iconos fundamentales ya en el cine los creó en el sensacional film AMERICAN BEAUTY. El cine le dio gloria y la posibilidad, curiosamente, de un futuro lejos de las pantallas, centrado en el teatro. No es que se muestre harto, ni desagradecido. Pero sí sabe reírse de aquellos tiempos. Ganó el Oscar por su interpretación de Keyser Söze, ese mafioso cojo con cara de no haber roto un plato que bordó en SOSPECHOSOS HABITUALES. Pero llegó un momento en el que buscaba otra cosa. Algo que sólo le daba el teatro:

- "Mucha gente piensa que lo mejor para un actor es el aplauso. Se equivocan... ( Spacey se colocó en el centro y pocos segundos después resolvió el enigma.)... Lo que más me gusta del teatro es esto: el silencio."-

A la mayoría de los actores de Hollywood les atrae Londres por el prestigio que conlleva interpretar un papel en su competitiva escena teatral. Kevin Spacey siguió la tradición en 1986 con LARGO VIAJE HACIA LA NOCHE, de Eugene O'Neill, y la apuntaló 12 años después con otra obra del Nobel de Literatura, Aquí está el vendedor de hielo, en una producción del Almeida. Dio entonces un vuelco en su carrera y, distanciándose de sus colegas estadounidenses, fijó su residencia en la capital británica. Se hizo con las riendas del Old Vic, un teatro de gran solera e inauguró su primera temporada, estrenándose además en la dirección teatral en 2004. No ha sido un trayecto cómodo. La crítica británica desaprueba constantemente la gestión de Spacey como director artístico, aunque aplaude su talento en el escenario. En su camerino del Old Vic, antes de entrar en escena en otra tragedia de O'Neill, UNA LUNA PARA EL BASTARDO, el actor explica su visión para devolver el brillo a un teatro celebrado por Dickens y antigua morada de Laurence Olivier, Gielgud, Michael Redgrave y Peggy Ashcroft, entre otros notables profesionales.
 

Seguro que habéis oído alguna vez rumores sobre la posible homosexualidad de Kevin Spacey, incluso lo han pillado en algunas situaciones que podrían considerarse comprometidas. Pero lo cierto es que Kevin nunca ha hablado abiertamente sobre si es gay o heterosexual. Últimamente en una entrevista se lo han preguntado directamente y aunque no le hizo ninguna gracia esta intromisión a su privacidad, contestó con serenidad:


-"No vivo una mentira. Debéis entender que la gente que escoge no comentar su vida privada no está viviendo ninguna mentira. Soy diferente de lo que mucha gente querría que fuera. Simplemente no creo que lo personal pueda ser también algo político. Creo que eso es una mierda. Ninguna vida personal es de interés público. Es cotilleo y punto.... fin de la historia. Siempre habrá gente que lo alimenta. Van a los restaurantes de moda donde están todos los fotógrafos y hablan de ser famosos. Pero si no quieres alimentar eso y basas tu vida en tu trabajo, entonces todo acaba ahí-"


Creo que no hay mucho más que añadir a sus palabras. Está mas que molesto e insiste en que no nos metamos en su vida privada. En esta entrevista, Kevin no sólo ha hablado sobre sí mismo sino también sobre la hipocresía del mundo del espectáculo. En concreto ha hablado de la gente que crea mensajes  y rumores infundados o nó. Yo pienso que siempre existirá, el morbo alimenta a las masas y hay un amplio sector de los seguidores del mundo del cine que, siguen utilizando la homosexualidad como instrumento para aumentar a curiosidad malsana, pero que inevitablemente también son audiencia:


-" ¿Por qué lo jóvenes creen que está bien acosar y reírse de los demás? Te lo explicaré ¿qué es lo que ven en los medios a todas horas? En los medios deben pensar que está bien. Así que si dejamos de utilizar la sexualidad como un arma en contra de la gente, es posible que todos piensen que no pasa nada.
Supongo que mi irritación se debe a que la entrevista, en un principio, era por el film CASINO JACK.-"

El actor ha vuelto a dejar en suspenso su condición sexual durante la entrevista realizada por Daily Beast. Spacey, quién siempre ha desviado su privacidad, se topó con un periodista abiertamente gay Kevin Sessums. Y sin demasiados rodeos le preguntó por qué estando los gays tan orgullosos de su trabajo, él no les ha correspondido nunca. La contestación de Spacey no fue precisamente simpática. El actor replicó que:

-" Puedo haber vivido en Inglaterra los últimos años, pero todavía soy ciudadano americano, y no he renunciado a mi derecho a la privacidad”-.

Más adelante, el actor realizó una comparación no exenta de polémica. A Kevin siempre le ha entusiasmado sentirse admirado, bien como actor, director, productor, o simple persona. Es un claro divismo el suyo, defecto fácil de disculpar cuando se trata de uno de los mejores actores de este momento, capaz de convertir a un padre de familia en un ícono para todos los ejecutivos que se dejan apalear, esclavizar o ponerse la corona de un rey inglés y hacernos inevitablemente la odiosa comparación con el extraordinario Laurence Olivier. Según el actor habló así sobre la belleza americana:

-" La gente joven, si creen estar confusos, lo que necesitan saber es que hay personas con las que pueden hablar, que hay lugares a los que dirigirse y no sentirse solos. Pero siento que ellos tienen tanto derecho como yo a no ser acosados. Y no entiendo porque la gente dice: es terrible lo que le pasa a este joven cuya vida está siendo expuesta, para dar luego la la vuelta y señala a otra persona. La gente tiene diferentes razones para vivir sus vidas como quieran vivirlas, no puedes poner las razones de todo ser humano en el mismo cesto. Hay una línea que yo no he cruzado y que nunca cruzaré. Si se deja de utilizar la sexualidad como un arma contra las personas, quizá todo el mundo acabe por perder el interés por ello "-

 

 

Para Kevin, El Richard III de Shakespeare es uno de los más profundos e intemporales retratos psicológicos del dictador, ya sea un mezquino rey medieval inglés, o uno contemporáneo como Gadafi, Mubarak o príncipe saudí. Su producción del Old Vic de Londres tiene el atractivo adicional de reunir a Sam Mendes y Kevin Spacey, que ganaron juntos el Oscar al mejor director y al mejor actor con la revolucionaria película de hace ya doce años AMERICAN BEAUTY. Después de todas las críticas recibidas en sus comienzos como director artístico del venerable teatro de Waterloo, para Spacey le extrañaron un poco las fabulosas críticas que ha recibido como un Ricardo III de nuestro tiempo, carismático manipulador, cínico, perverso, maquiavélico, misógino, solitario y que conforme más poder adquiere, más inseguro de sí mismo está, de un modo patológico. Creo que con Richard III tocó el momento culminante de su carrera en los escenarios. La obra de Shaskespeare que dirige su íntimo amigo Sam Mendes, es revolucionario porque contiene elementos cinematográficos, como una pantalla que permite ver un primer plano de la cara del actor, reflejando al mismo tiempo ironía, desdén, burla, saña... Es tal vez el momento estelar de una de las grandes sátiras políticas de todos los tiempos, adaptada con gran sutileza a los dramas del siglo XX.

-"No podíamos hacer una interpretación clásica de Ricardo III porque sir Laurence Olivier estableció unos estándares imposibles de igualar –dice Spacey, que confiesa sentirse aterrorizado cada vez que sube al escenario. El Old Vic fue su casa, sus fotos y su fantasma están por todas partes, y desafiarlo habría requerido un enorme valor. La solución de actualizar históricamente la obra ha sido sin embargo muy bien recibida, al coincidir con las revueltas democráticas de la primavera árabe y el desafío dictadores y regímenes autocráticos en todo el Oriente Medio. Es cierto que he tenido que sacrificar hasta cierto punto mi carrera en Hollywood porque no se pueden hacer dos cosas a la vez, pero no me arrepiento en absoluto. Como director artístico ha aprendido facetas de las que no tenía idea, como la financiación o la búsqueda de patrocinadores, es maravilloso poder dedicarse a una causa que va más allá de uno mismo, me ha cambiado como persona y como actor. La gran ventaja del teatro sobre el cine, es que se trata de un organismo vivo, que cada día te da la oportunidad de mejorar mientras que en una película lo hecho, hecho está."-
 

La obra de Ricardo III es la culminación de un proyecto titulado " Proyecto Puente ", que en los últimos años ha reunido a algunos de los mejores actores en habla inglesa de ambos lados del Atlántico para producciones que han viajado desde West End a Broadway. A los críticos de Londres les ha gustado más la actuación de Spacey que la obra en sí, y actrices Gemma Jones como la reina Margarita, Haydn Gwynne como la reina Isabel, Annabel Scholey como Lady Anne, más que los actores, con la excepción del protagonista y gran triunfador. Sam Mendes aseguró que no le importa que su amigo, colega y paño de lagrimas se haya llevado todos los aplausos, no le sorprende, porque la actualización de cualquier Shakespeare siempre suscita gran polémica. Richard III es tradicionalmente la culminación de una trilogía, y sólo tiene pleno sentido situada en el contexto de la Inglaterra medieval, y en particular de la Guerra de las Rosas. La opción alternativa, elegida por Mendes, consistía en intentar dar coherencia al protagonista, como un arquetipo del poder autocrático intemporal. Por eso aparece en un momento dado en la pantalla el rostro de Stalin, por mucho que William Shakespeare no pudiera ni tan siquiera concebir lo que sería la filosofía y el contexto de la revolución rusa. Aunque sí las figuras de los zares, la sublevación del pueblo y los posteriores excesos de la dictadura.
 

 

Kevin Spacey, que en los años que lleva en la ciudad se ha convertido en un londinense más, ha decidido que en el 2015 abandonará el Old Vic Theatre para tomar de nuevo las riendas de una carrera cinematográfica que ha dejado relegada a un segundo plano, a pesar de que tres películas destacadas: Casino Jack, en la que hace de un lobbysta de Washington, Horrible bosses, una comedia negra, y Margin call, un thriller sobre la crisis financiera mundial. Pero el actor ha confesado que a partir del 2015 retomará con fuerza su carrera en el cine y no poder rechazar interpretaciones que le quitaron el sueño por no hacerlas, como por ejemplo EL DISCURSO DEL REY.

El actor ha tenido sus altos y bajos desde que llegó a Londres, pero ha puesto su bandera en la cima del West End. Las obras que ha representado o ha supervisado han sido muy criticadas, pero los resultados de taquilla nos muestran otro rostro muy distinto. En Londres se le tiene por una estrella, un actor de los mas importantes de EEUU, comparándole en ocasiones con Brando, Al Pacino e incluso con su idolatrado Jack Lemmon. Su Richard III no es el mejor de la historia e incluso tiene a veces un ligero acento americano, pero ha colocado su nombre entre la lista de actores memorables encabezada por Laurence Olivier, detrás de Ian MacKellen, William Sher o Simon Russell Beale. Una lluvia de elogios le cayeron desde que interpretó en el papel titular de Ricardo III de Shakespeare, en el Old London Vic Theatre, donde sigue actualmente como director artístico. Esta obra unió de nuevo a Kevin con su amigo y director Sam Mendes, por primera vez desde que en 1999 coincidieran en American Beauty, film extraordinario se le mire por donde se mire y una obra de culto. Se advierte claramente la vinculación que iba mas allá de la amistad entre el protagonista y su director, se mastica en muchas secuencias y además la película que les valió sendos Premios de la Academia.


Inserto algunas de las criticas que recibió el actor por el montaje de Ricardo III:

-"La obra ambientada en el siglo XV, describe el sangriento itinerario que lleva al Duque de Gloucester a convertirse en el rey Ricardo III y su posterior reinado, despertando la curiosidad mas inusitada en el ambiente teatral londinenense. era una de las producciones más esperadas de la escena británica. Spacey no ha derrocado radicalmente el concepto de Ricardo III como bromista satánico que creó Laurence Olivier, -escribe Michael Billigton en The Guardian,- Lo que ofrece son variaciones sutiles de él, un Ricardo con brío irónico, matizado por la lujuría o la intensidad de un ansia de poder, innatas. Spacey está inmenso como el monarca horrendo y jorobado"-

Charles Spencer en Daily Telegraph afirma:

-" Esta producción que viste la obra de modernidad es soberbia. Desde hace mucho, Spacey ha destacado siempre en personajes oscuros, ambiguos y siniestros, pero en esta producción no alcanza la grandeza por un pelo, Kevin Spacey ofrece un brillante despliegue de bravura técnica, pero en ningún momento puedes olvidar que estás presenciando una astuta y calculada interpretación "-

James Woodall de The Arts Desk:

-" Estoy de acuerdo con el consenso positivo de la crítica, pero de faltar algo en el trabajo de Spacey, es la decadencia, el aroma de la sudorosa corrupción y desintegración moral, son tan solo pequeñas carencias en una velada redonda"-
 


En su primera visita a España el actor se sintió muy feliz, encontró profesionales de enorme capacidad interpretativa, directores con ideas brillantes y un paisaje propicio para tenerlo como lienzo en futuros proyectos. El actor estaba por entonces recorriendo el planeta: España, Grecia, Hong Kong y Nueva York, con la obra Ricardo III, y he de hacer un inciso de su estancia en Avilés, donde ofrecería cinco funciones de la obra de Shaskespeare en el Centro Niemeyer con su Compañía Bridge-Project, bajo la supervisión nuevamente de su inseparable Mendes, con el que vuelve a trabajar después de hacerlo en la oscarizada ‘American beauty’. Además, la fundación que lleva el nombre del actor, impartió talleres con jóvenes estudiantes asturianos, ofreciéndoles la posibilidad de participar en una clase magistral protagonizada por el mismo.

Hubo una rueda de prensa, de la que voy a extraer lo mas importante de la misma:



Palabras de Sam Mendes, director del montaje:

-" Richard III es una obra que me encanta, y un papel que creo que Kevin ha nacido para interpretar. Me emociona también el hecho de que la asociación entre nuestras tres entidades se haya reforzado y florecido en el transcurso de este proyecto, así como una gran cantidad de valiosas asociaciones internacionales que nos han permitido extender el alcance global del tour "-

Por su parte, Kevin Spacey, también dijo:

-" Sam es uno de los mejores directores con los que he tenido el placer de trabajar, y conseguir una oportunidad como esta es algo que va más allá de mis mejores sueños. Me encanta su perspectiva sobre los personajes, como va tallando y dando forma al actor. Con un personaje tan extraordinario por delante, tengo la sensación de que es una experiencia memorable. Albergo también la esperanza de traer junto con nuestros viajes un programa educativo integral y oportunidades para artistas emergentes, generando un argumento para el teatro vivo en las ciudades que visitaremos durante este año."-

 

Diversas respuestas del actor a las preguntas de periodistas y alumnos:

-" Nunca habían escrito un papel pensando en mí. Cuando lo leí por primera vez, apenas pude contener la emoción. Quedé deslumbrado por la escritura y la complejidad de la historia. - dice Kevin- Un año después recibí mi primer Oscar, al mejor actor secundario, por mi interpretación en la cinta de Singer: The Usual Suspects, eso es algo que no tengo la capacidad de explicar, ¿O ustedes pueden desarrollar un sueño?... Y no es cierto que me guste interpretar villanos. Me encantan los roles complejos que dejan muchas preguntas abiertas al final"-

-" Hace años recibí una llamada inesperada. Se trataba del director David Fincher. Unos meses antes había hecho una audición para un papel en SEVEN, en el film protagonizado por Brad Pitt y Morgan Freeman. Sin embargo, al final otro actor obtuvo el trabajo. Me llamó David y me pidió que me subiera a un avión inmediatamente. Alguien del elenco había fallado y me necesitaba. En una semana empezaba el rodaje de SEVEN en Los Ángeles.... Todo esto sucedió muy rápido, como suele pasar en el mundo del cine y no tuve mucho tiempo ninguno para prepararme, pero confiaba en David. Mi participación duró apenas 12 días y pedí no aparecer en los créditos de publicidad de la película porque pensaba que arruinaría la sorpresa a los espectadores. Era tremendo, por momentos me sentía asustado, aquel de asesino psicópata, John Doe, era uno de los más escabrosos que se podía interpretar."-

 


No por su éxito en el cine abandonó el teatro. Dos años después de Albino Alligator, regresó a Broadway para protagonizar The Iceman Cometh, de Eugene O´Neill -su autor favorito-. Spacey sostiene que no hay diferencia en su método para actuar en cine o teatro:

 

- "Hay algunos pequeños detalles que vas descubriendo con el tiempo, claro. Como, por ejemplo, que frente a una cámara no necesitas la misma cantidad enorme de energía que utilizas en un escenario para atrapar la atención de los espectadores. Pero son detalles. Las diferencias entre uno y otro son un mito que han creado. En realidad sólo hay buenas actuaciones y malas actuaciones. Aunque no me queda duda de que muchos de los grandes actores de la historia del cine se han entrenado en las tablas"-


-" De O'Neill me fascina su comprensión de la naturaleza humana y cómo describe personajes sin juzgarlos.

Pregunta: ¿Es O'Neill su dramaturgo favorito?

Respuesta:  Sin duda. Me fascina su comprensión de la naturaleza humana y cómo describe personajes sin juzgarlos. Los presenta, con todos sus fallos, y deja que la audiencia emita su propio juicio de valor. Incluso cuando escribe sobre su hermano, como sucede en Una luna para el bastardo, lo cual es doloroso para él. Considero sus tres últimas obras: Largo viaje..., El vendedor de hielo y Una luna...- las mejores y más honestas de su trayectoria. Ha dejado ya de experimentar y de enmascarar sus influencias. Escribe sobre el ser humano con honestidad y con todas sus contradicciones. La audiencia se reconoce en sus personajes.

P. ¿Qué exige de un actor?

R. O'Neill escribe desde el corazón. Exige todo y el actor todo debe entregar. Jim, el personaje que yo interpreté, llevaba 25 años bebiendo, y debo proyectar su experiencia, pensamientos, sentimientos y el efecto que el alcohol puede ocasionar a una persona en el transcurso de una noche sin que los aspectos físicos de dicho efecto hagan perder el hilo de la historia. Es un ejercicio físico y emocional.

P. El cine actual ha olvidado a O'Neill.

R. Les asusta producir filmes de su obra. Es oscuro y profundo, y el cine no piensa así hoy en día.

P. ¿Por eso concentra ahora su carrera en el teatro?

R. La gente quiere verte en el mismo papel en que te descubrió. No le gusta que cambies ni que aceptes nuevos retos. Pero hay que atender al corazón y apechugar con las consecuencias. En 1999, cuando mis 10 años enfocados en el cine marchaban fantásticamente, me pregunté: "¿Voy a pasar otros 10 años de filme en filme, intercalando ocasionalmente una obra de teatro?". No, ahora quiero hacer teatro y ocasionalmente cine. El teatro es mi prioridad y a la agenda del teatro debe acoplarse el cine.
 

P. Asumió una mayor responsabilidad, tomando la dirección del Old Vic... ¿Quiso probarse a sí mismo?

R. Ya no me interesa mi carrera personal. Me interesa crear algo grande y duradero: asentar los cimientos de una compañía teatral. No se entiende porque la gente me asocia al glamour y al dinero del cine, no entienden mi entrega al teatro. Se olvidan de que trabajé 15 años como actor de teatro antes de ponerme delante de una cámara. Para muchos, el teatro es un peldaño hacia el cine. Para mí, no. Es una forma de expresión tan significativa como el cine y, además, mucho más satisfactoria.

P. ¿Cómo encaja las hirientes críticas de algunos medios británicos a su gestión del Old Vic?

R. Típico de la prensa británica, nada personal. Sienten un extraño placer en fastidiar a los demás en vez de celebrar lo que se intenta construir. No es cordial, ni cálido, ni comprensivo. Lo mismo hicieron con Olivier, Beckett, Peter Hall, Trevor Nunn, Richard Hare... así que me veo en un club muy exclusivo. Me preocuparía si el público dejara de venir al teatro, si las ventas anticipadas flojearan, lo cual no sucede. Nuestra fortuna la determina el público, no la crítica.

P. Al menos le reconocen como un "británico adoptado".

R. Sí, y lo aprecio porque siento que he adoptado este país. Me encanta venir cada día a trabajar. También reconozco que vivimos en un mundo donde se exige que todo sea instantáneo. Me he comprometido 10 años con el Old Vic, me quedan ocho y tener una visión a tal plazo suaviza la presión de las primeras valoraciones. Pero afirmar que una compañía teatral está abocada al fracaso o pedir mi dimisión porque no les agrada mi repertorio es el colmo de la arrogancia. A la prensa le frustra no influir en la opinión pública. Está perdiendo influencia porque la gente decide ahora en base a los blogs y otros canales de Internet. La gente está harta de la negatividad de los periódicos.

P. ¿Qué identidad persigue para el Old Vic, dada la competencia en el teatro londinense?

R. No pienso en términos de competir salvo con nosotros mismos. Busco la calidad de un teatro de actores porque ahí es donde surgen las grandes interpretaciones. Quiero respetar su tradición como teatro glamoroso y convertirlo también en un espacio para toda la comunidad. Tenemos en marcha un programa educativo, con jóvenes de 16 a 25 años, para desarrollar nuevos talentos. Pero somos nuevos y necesitamos tiempo para descubrir nuestra identidad. Dentro de un par de temporadas podremos ver en qué dirección vamos. El objetivo es que, cuando yo ceda la batuta, el Old Vic funcione como un teatro del siglo XXI, con su propia compañía y producciones.

P. ¿Cómo recuerda su trabajo en el film Beyond the sea ?.

R. Disfruté mucho. En el teatro, el actor no entabla una relación directa con la audiencia. Hay un cuarto muro. En un concierto, miras a los ojos de la gente, te gritan y tú les contestas. Fue una experiencia increíblemente liberadora. Me encanta el personaje y la música de Bobby Darin y tener la oportunidad de interpretar en vivo sus canciones fue pura delicia.

P. ¿Descubrió su alma crooner?

R. ¿De cantante? Me considero un cantante a tiempo parcial. Me han ofrecido grabar discos, pero me pregunto: "¿Por qué?". El mundo de la música me echaría en cara que no me siento suficientemente contento siendo actor. Me parece, además, de mal gusto hacerlo, a no ser que lo dejara todo para dedicarme a la música. Sólo canto en público en el contexto correcto.

P. ¿Cómo ve la situación en su país?

R.
Los americanos comienzan a despertar a las mentiras y la falsedad de una Administración corrupta. El miedo ha sido la principal herramienta política de la presente Administración. Ha recurrido al temor como no lo habíamos visto desde los juicios de McCarthy, en la década de 1950. Nunca había visto utilizar el miedo para paralizar a la gente, aplacarla, hacerla sentir tal pánico que está dispuesta a aceptar políticas que van en contra de los valores americanos. Pero están despertando y tal vez todo cambiará.

 

 

Kevin ha convivido muchos días y meses con su íntimo amigo Sam Mendes, su relación ha suscitado miles de conjeturas, pero el director ha estado casado con la actriz Kate Winslet. En el ambiente artístico se apreciaba cierta tirantes con la actriz y Kevin, en los actos oficiales procuraban no retratarse juntos, eso era palpable, hasta que, aún pareciendo que nada podría separar al matrimonio, sin embargo, la pareja ha anunciado que han puesto fin a su relación "de mutuo acuerdo" y piden "respeto por parte de los medios".  Yo me pregunto: ¿De mutuo acuerdo?, no me creo para nada esto, porque nada hacía suponer que había problemas en una de las parejas más sólidas de Hollywood. Eran muy reservados con la prensa, ambos parecían además unidos, incluso trabajaron juntos en Revolutionary Road. Pero, según los medios de comunicación ingleses, Winslet y Mendes se separaron y al parecer el asunto se resolvió sin grandes disputas. La actriz y el cineasta tienen un hijo de seis años en común, Joe Alfie. La pareja hizo su primera aparición pública en Gran Bretaña en el 2002, cuando asistieron al estreno del segundo filme de Mendes, Camino a la perdición. Winslet, que, tras varias nominaciones, el año pasado ganó un Oscar por su papel en EL LECTOR, estuvo casada durante poco más de tres años con el ayudante de dirección Jim Threapleton, del que se divorció, dos meses antes de que se la relacionara con Mendes.

Sam Mendes, que obtuvo el Oscar al mejor director en el 2000 con su película AMERICAN BEAUTY, estuvo vinculado con la actriz Jane Horrocks y conociéndosele otro tipo de relaciones con actores, que él siempre ha negado.

Para finalizar quiero hacer un modesto homenaje a una de las películas protagonizadas por Kevin Spacey que mas me impresionó y conmovió. De tal manera fué el descubrimiento de un grandísimo actor, como el impacto de un film que me hizo y continua haciéndome pensar mucho:

 

 

 

 

 

AMERICAN BEAUTY

 

 


AMERICAN BEAUTY es una película de una belleza sobrecogedora, de un poder visual apabullante, y de una contundencia perturbadora, gracias a unas actuaciones colosales, a una fotografía bellísima, y a una banda sonora mágica, agotadoramente bella, triste, lírica, maravillosa. Pero sobretodo, un guión que define a los personajes a la perfección, con una exactitud milimétrica, que los ridiculiza y los desnuda al principio de la película, para que después, en un vuelco final demoledor, devolverles la dignidad perdida, y de paso recordarnos a todos que la vida si vale la pena.

El mensaje de AMERICAN BEAUTY deja huella. Y lo importante no es solo lo que dice, sino como lo dice. Es más que una simple película. Es un manifiesto de como ver la vida y como vivirla. Destroza punto por punto todos los tópicos y falsas esperanzas del llamado sueño americano, y nos muestra que la vida es lo único que tenemos, que hay que saber aprovecharla, que hay que dejar de fingir, dejar de ser alguien que no queremos ser, dejar de fijarnos en las apariencias, y simplemente dedicarse a amar, a saber valorar la belleza que nos rodea. Es un film que nos invita a ver más allá, tal y como reza el reclamo publicitario, "look closer". Este mensaje queda refrendado en un final colosal, enorme, para mí uno de los mejores finales de la historia, de una clarividencia y un impacto tan grandes que te golpean de manera que no te puedas olvidar de él en toda tu vida.


Durante su proyección, asistimos a un progresivo ejercicio de salvamento individual, en el que cada uno intenta aferrase a algo fuera de lo normal para demostrarse a sí mismo que sigue vivo: la ambiciosa mujer se lía con un vendedor de casas de la competencia; su marido comienza a fumar marihuana y a hacer ejercicio con la esperanza de poder tirarse a la mejor amiga de su hija; la propia hija se enamora de su nuevo vecino, un chico extraño e introvertido que se refugia en su cámara de vídeo para escapar de la férrea disciplina de su padre e intentar ver la belleza de este mundo a través de su objetivo, nunca directamente con sus ojos. Quizá sea el padre del chico, el marine retirado, el personaje más inquietante de esta soberbia película, pues parece estar encarcelado por sus propios pensamientos homófobos y evidentemente nazis, cortando de raíz todo intento por parte de su propia alma de ser feliz y poder expresar su homosexualidad libremente. La película está sabiamente montada y dirigida, revelándonos desde el principio que el protagonista va a morir inminentemente, y no por ello provocando que decaiga el interés. También es interesante el uso que hace Mendes de los pétalos de rosa y del color rojo en general, símbolo de la pasión y la lujuria... pero también de peligro: la puerta de la casa, el vestido de su mujer, las flores.... Se trata de una bella representación de la vida y de la muerte, sustentada en unas brillantes interpretaciones, en unos ágiles y cínicos diálogos, y en un humor tan mordaz y espontáneo como las ganas de vivir que les entran a todos cuando por fin comienzan a oler en el aire ese tufo a monotonía. Sólo al final, segundos antes de que el personaje encarnado por Spacey reciba un tiro en la nuca, descubren que lo que importa es realmente lo que daban por perdido, y la solución es tan evidente que siempre se les escapaba por completo. La sensación final es de que quizás ya no tengamos tiempo para la redención, pero también la de que al fin y al cabo, sólo nos daremos cuenta de lo bella que es nuestra miserable e insignificante vida hasta que la perdemos. Y entonces ya sí que será demasiado tarde. Para todos.

Ciertamente, antes de ver la película, jamás había pensado que algo tan simple, tan nimio como una bolsa podría albergar tantísimas belleza. Una cinta sobre volver a nacer, la posibilidad de una nueva vida. Pocas películas hay en el la historia del cine que resuman tan bien la hipocresía del mayor país del mundo, y tuvo que hacerlo, obviamente, un europeo. Sam Mendes ya puede congratularse por haber realizado semejante obra, seguida de otra excepcional película como Camino a la Perdición. Mendes retrató a la clásica familia de catálogo, pero nos hizo ver qué pensaban, qué sentían aquellas familias perfectas de clase media americana que cenaban mientras escuchan insoportable música de recepción de un dentista.

Todo en esta película es perfectamente imperfecto. Y precisamente ahí radica su novedad y su frescura. No nos retrata a la familia de siempre, nos retrata una mezcla de todas las familias actuales, donde las relaciones entre sus miembros no son a veces más que meras poses, pero que luego en la intimidad se tiran los platos a la cabeza. Un padre perdedor, pervertido, y cansado de vivir, una madre maniática y perfeccionista, y una hija poco sociable. Esta película resume algo que en las vidas de hoy en día es más que una realidad: la hipocresía. Y una crítica hacia la mediocridad, hacia el patetismo de los honrados ciudadanos americanos que siempre han pretendido ser los mejores.

Dentro de esta mediocridad, también esta presenta una especie de mensaje de oportunidad, de cambio. El personaje de Lester ve en Ricky, hijo de su vecino, una especie de vuelta a los orígenes. Este lacónico joven le permite redescubrir su adolescencia, su vida. Y esta parte de la película supone una ruptura con el " American Dream ". Simboliza un nuevo nacimiento, una nueva vida, ya que, si no tienes nada que perder, ¿ Qué más te dará mandarlo todo al carajo y empezar desde 0 ?. Y como si se tratara de una nueva adolescencia, Lester trabaja en un restaurante de comida rápida, consume drogas, y se masturba a escondidas mientras sueña con acostarse con la mejor amiga de su hija, una lolita insoportable. Decide centrarse en sí mismo, ya que, si nada de su entorno es agradable, y no puedes cambiarlo, pasa de todo.

Como ya he dicho anteriormente una obra maestra de Sam Mendes a la que no se le puede buscar defectos. Unas actuaciones brillantes, un guión único, lleno de simbologías, una banda sonora para recordar y unas cuantas escenas que ya son parte de la iconografía del cine moderno, amén de un final que resume en sí todo lo que la película ha venido contándonos: El sueño americano está muerto

 


Kevin Spacey es un actor de enorme talento y una presencia, tanto en el cine como en la escena, que no pasa desapercibida, es como ese árbol entre un bosque, cuyo color y ramas se diferencian de los demás a años luz, es como si los dioses del crepúsculo vertieran sobre él, sobre su sonrisa y persona, ese brillo que solo se le es concedido a los tocados por las manos de Apolo. Pienso que su decisión de mantener su vida en la sombra, como la de algunos villanos que ha interpretado, responde a su férrea intención de ser un profesional diferente. y él lo acepta así:

-"El talento es algo que se desarrolla, es algo que puedes nutrir. No creo que sea una casualidad y lo recibes por suerte. Es un músculo que tienes que entrenar. Pero es en ocasiones engañoso: el talento ha sido para mí un arma de doble filo, mi vida íntima también..... Si convivieron con ella monstruos de la categoría de Brando o de Olivier, ¿quien soy yo para ser distinto?"-



 


Premios:


1999 Mejor actor American Beauty Ganador
1995 Mejor actor de reparto The Usual Suspects Ganador

Globo de Oro
 
2011 Mejor actor - Comedia o musical Casino Jack Candidato
2004 Mejor actor - Comedia o musical Beyond the Sea Candidato
2003 Mejor actor - Drama The Life of David Gale Candidato
1999 Mejor actor - Drama American Beauty Candidato
1997 Mejor actor - Drama L. A. Confidential Candidato
1995 Mejor actor de reparto The Usual Suspects Candidato

Premios BAFTA

1999 Mejor actor American Beauty Ganador
1997 Mejor actor L.A. Confidential Candidato

Premios del Sindicato de Actores

1999 Mejor actor American Beauty Ganador
1997 Mejor reparto L.A. Confidencial Candidato