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D  R  A  C  U  L  A

FRANCIS FORD COPPOLA

 

 

 

 

 

         

OSCARS

Mejor Diseño de Vestuario

Mejor Maquillaje

 Mejor Edición de Sonido.

 

 

 

Hablar a estas alturas de la obra de Bram Stoker sería inútil, es un clásico y una obra literaria escrita con imaginación fuera de lo común, de la que muchos comentaristas, escritores y medios de todo el mundo, la han catapultado al lugar en el que reina inamovible, por ser un claro ejemplo del conjunto de cualidades que tienen los clásicos, aunque este sea un genero donde reina la exaltación al vampirismo. Stoker concibió la obra cuando, a raíz de una tremenda indigestión de cangrejos, tuvo alucinaciones y veía una especie de rey de los vampiros que salía de una tumba en busca de sangre, eso al menos es lo que cuenta la leyenda y yo me fío de ellas, porque dentro de las leyendas, siempre transcurre un río de realidad a la que no me gusta cerrar mis puertas. Soy un escritor que ama los mitos y las leyendas, por eso creo que aunque no vaya a escribir sobre la obra de Stoker, quiero hacer referencia al comienzo de mi articulo a la importancia que tiene y que debió tener también para Francis Ford Coppola cuando se decidió a dar vida el contenido de la misma, bajo su batuta de gran director de cine, fantaseando sobre ello de la forma mas bella y creativa que yo recuerde, pero respetando la idea de Bram Stoker, ya que estamos hablando de la tercera obra en lengua inglesa más leída en el mundo, después de la Biblia y Schakespeare.

Siempre que recuerdo Drácula me vienen fragmentos de mi niñez, de mi adolescencia y de mi respeto absoluto sobre el tema. He de confesar que he visto mucho cine, pero los films de Drácula son esos espacios que respeto, porque van llenos de sensaciones, de sobresaltos y de ensoñaciones nada agradables,  mi mente cuando presencio un film de estas características, se funde irracional hacia la pantalla y forma, sin yo quererlo un espectáculo fantasmal, penetrándome en todos sus momentos. Seguramente tal posesión al ser mas jóven y tener la mente menos hecha la viveza es mas real y me conmueve, como me ha pasado con la mayoría de los films de terror, con la excepción de la versión del maestro Coppola, en la que juegan muchos factores, muchos puntos de atención y de admiración, que me hacen tenerla como un autentico clásico del genero y una pieza de culto absoluto.

En una entrevista que le hicieron cuando el director se disponía a comenzar el rodaje de la película, dijo:

"Creo que la primera película de Drácula que vi fue House of Drácula, con John Carradine. Adoré a Carradine, con su rostro demacrado y la forma en que realmente levantaba su capa y se transformaba en murciélago, él es mi prototipo de Drácula...Yo había leído el libro siendo bastante joven, y lo amaba. Más tarde,  fui consejero dramático en un campamento en el norte del estado de Nueva York, y compartía literas con niños de ocho y nueve años. En las noches les leía en voz alta, y un verano leímos Drácula. Cuando años mas tarde leí el script de Jim, me pareció brillante su innovación de usar la historia del Príncipe Vlad para enmarcar el relato completo. Era más cercano a la novela de Stoker que cualquier otro hecho anteriormente. Noté, al ver otras películas de Drácula, cuánto se ignoraba de lo que estaba escrito o implicado, cómo desordenaban los personajes y sus relaciones. En nuestra película, los personajes se asemejan a los de Stoker y sus funciones, incluyendo muchos que usualmente se dejan de lado. Y luego toda la sección final del libro, cuando Van Helsing va descubriendo las debilidades de Drácula, y le persiguen hasta su castillo en Transilvania, y todo llega a su clímax en un tiroteo a lo John Ford. Nadie había retratado esto así antes. Hacer justicia al complejo personaje de Drácula fue uno de nuestros objetivos principales. Ha sido retratado como un monstruo o como un seductor, pero al conocer su biografía me hizo pensar en él como un ángel caído, como Satán. La ironía es que él era el campeón de la iglesia, el héroe que con su sola mano detuvo a los turcos, y entonces renunció a Dios porque su esposa era una suicida y se le negaba el entierro sagrado. Cuando los grandes caen, se convierten en demonios poderosos, alguna vez fue Satán el mayor de los ángeles. La relación del hombre con Dios es sacramental; se expresa a través del símbolo de la sangre. Así es que cuando Drácula rechaza a Dios, la sangre se convierte en la base de todo tipo de sacramentos profanos en la historia: bautismo, matrimonio, y Misa..La sangre es también símbolo de la pasión humana, la fuente de toda pasión. Creo que ese es el principal subtexto de nuestra historia. Intentamos representar sentimientos tan fuertes, que pueden sobrevivir a través de siglos, como el amor de Drácula por Elizabeth. La idea de que el amor puede conquistar a la muerte, o algo peor que la muerte, que se le pueda devolver al vampiro su alma perdida. Usualmente Drácula no es más que una criatura dibujada con sangre en una película de terror. Quiero que la gente entienda las tradiciones históricas y literarias que hay tras la historia. Que vean que bajo el mito del vampiro hay en realidad sentimientos fundamentales que todos sentimos y conocemos... Incluso si la gente de hoy no siente una relación con Dios, creo que pueden entender cómo otros renuncian a sus lazos de sangre con la creación, con el espíritu creativo o como quiera llamarse, convirtiéndose en muertos vivos. El vampiro ha perdido su alma, y eso le puede pasar a cualquiera."

F. F. Coppola

Después de haber leído este extraordinario comentario del maestro Coppola, poco me queda a mi por decir sobre el contenido de esta obra monumental de la literatura, quizá que si un hombre pudo realizar una obra tan grandiosa del cine como es "El Padrino", después cualquiera de sus palabras, pensamientos o proyectos son dignos de estar insertados en los mandamientos de la historia del cine y reverenciarlos como si fueran autenticas leyes, a las cuales todos debemos respeto y total admiración. Mi cometido en este campo es muy simple:

"Si los sentimientos son tan fuertes que pueden sobrevivir siglos en el corazón de un hombre y su amor conquistar a la propia muerte, y si semejantes sentimientos son materia de cine en un claro ejemplo de película de culto....¿Cómo podía ser sordo a la aportación fílmica que Francis Ford Coppola recrea, dejando pasar por alto mi homenaje personal?. El film de Coppola es cine cien por cien, y la imagen, la puesta en escena, el vestuario, la música y la coral interpretativa, lo elevan a la categoría de obra maestra. Yo lo siento, pero amo las obras maestras del cine demasiado como para olvidar una de ellas".

Hay ocasiones en que no se puede hacer una critica constructiva o un homenaje "personal" sobre una película, porque todo en el film son efectos visuales, cambios de plano y color de una forma incesante y caótica, sin dejar de ser magnifica. La trama que desarrolla Drácula, dirigida por un director obsesionado por un personaje difícil como es el Conde Drácula, por un vestuario mas digno de una obra barroca, que de unos personajes guiñolescos, se divide en varios encuadres, en formas de concebir la historia de Stoker y nos conmueve de manera grata, como por ejemplo, los encuentros entre el príncipe de las tinieblas y Elizabeth, en una muestra cargada de simbolismos, que comienzan con el corte en el pecho, para que Elizabeth absorba toda la sangre, el amor y la fuerza que durante siglos han hecho del Drácula, fiel guardián de un amor eterno. Nadie como él sabe de la eterna espera, de los caminos, lugares y noches de franca búsqueda por encontrar a la esposa fallecida, y cuando encuentra en Elizabeth todo su esplendor, el mundo se convierte en un jardín multicolor, donde domina la sangre, el rojo, símbolo de sus pensamientos y peregrinaciones.

Creo que Coppola deseaba fervientemente rodar la secuencia de ese encuentro mas que nada en el mundo, y consigue crear una de las escenas mas bellas filmadas, donde el hombre sucumbe ante la belleza, el placer y su fuerza diabólica es ternura en brazos de su amada. Nunca Winona Ryder estuvo mas real, mas apasionada, ni Gary Olman tan aterrador, sensible y creíble. Es uno de esos momentos en que e cine se eleva por si mismo hacia el arte mas completo y deja al espectador a merced de la penetración de los sentimientos humanos, olvidando solo por un momento la obra de Bram Stoker....

 (ver las imágenes que siguen).

Si el elenco de actores en el film es de total notoriedad, donde el director ha reunido lo mejor de los profesionales disponibles y en donde todos se enlazan en una locura e incesante búsqueda macabra, como son los planos finales del film, propios del mejor film de aventuras de toda la historia del cine. Coppola hace las veces de maquillador y su ingenio en este campo ofrece en la escena de posesión demoníaca en el jardín sobre el frío mármol, dando a la victima, a la bestia y a Elizabeth, fuerza en el color, con un aspecto visual único, como solo podría salir de manos de un profesional que creó una obra tan completa como El Padrino. Para mi es mi secuencia de culto, y común para todo buen amante del cine.

Ver a Gary Olman, un actor tal vez encasillado en papeles de menor trascendencia, hacer aquí una interpretación digna de los grandes, dejándose moldear bajo la profesionalidad del maestro, creando un Drácula de lo mejor que mis ojos han visto en pantalla. Por muchas oportunidades que este actor tenga a lo largo de su carrera, no creo que vuelva a meterse en la piel de un personaje como lo hace en esta película, de la forma como trata el sufrimiento, el dolor y el mismo amor.....!jamás!. Olman para mi, que admiro la vieja escuela, que valoro el método, sus componentes y las consecuencias del mismo, debo admitir que pocos nombres podrían interpretar al Conde Drácula, y darle la sensibilidad que desprende en alguna de sus escenas. Tiene Gary Olman aquí el difícil trabajo de impactarnos, de ser poseedor de registros capaces de clavarnos en la butaca, admirando una de las mejores interpretaciones jamás vista. Su Drácula se eleva en un trono siempre visible, donde no se le puede exigir mas y donde se alza como el actor mas completo y carismático del actual siglo XXI, sin caer en movimientos fáciles o terroríficos, como bien podía haber sucedido. Coppola puede estar orgulloso de haber compuesto un bella historia de amor, filmándola como si de un viejo lienzo se tratara, y manejando como maestro indiscutible una pintura fílmica con pincel de oro.

Francis F. Coppola nos cuenta de esta manera el encuentro del Conde, con la mujer que cree es la reencarnación de su esposa muerta, que no es otra que Mina Murray, y que vive en la lujosa casa de su amiga, Lucy Western, perteneciente a la alta burguesía londinense, mientras que ella es una simple maestra de escuela. Es entonces cuando entra en juego, con enorme acierto y fortuna, a diferencia con la novela, el componente romántico de la historia, por lo que Coppola luchó desde el comienzo del proyecto; basar el comportamiento de Drácula, sus actos y su maldad por la muerte de su amada, y que el destino se la ofrece ante sus ojos, siglos después de su fallecimiento. He leído que para muchos críticos, esto es un aporte poco indicado, dado que en la obra de Stoker es un personaje sin escrúpulos, rey de la noche, asesino insaciable, y su transformación hacia una versión más idílica, en la que el origen de su mal y sus actos dependen del amor, de la esposa muerta y cuando siglos más tarde cree que la ha encontrado, trata de hacer todo lo posible por recuperarla; A mi, personalmente me parece que la versión de Coppola otorga a la novela es magnifica, aunque es evidente que le quita fidelidad al texto original, cambiando prácticamente en su totalidad, por las características psicológicas de Drácula. Pero desde luego el aporte es mucho mas interesante, y trasladándose al personaje real, realiza un entramado de historias relacionadas con la hipotética reencarnación de su esposa, a partir del personaje de Winona Ryder. Pero tampoco hay que olvidar que no todo lo relacionado con Drácula tiene que verse a partir de su encuentro con Mina, antes de eso, era un ser de ultratumba, despiadado, y el muerto viviente ansioso de sangre que Stoker describe en su novela. La transformación del texto hacia el sentimiento mas noble, hacia horizontes razonables y con sentido, nos retrata un hombre cansado, un ser fantasmal que vive de la oscuridad de su propia alma, alimentándose de vida cuando absorbe la sangre de sus semejantes, hasta que el destino le obsequia con el calor de la piel amada y vuelve a sentirse humano como sus victimas, ofreciendo su vida en esa escena cumbre del film y que ya he mencionado, dándole su sangre a Mina para que vuelva a la vida, desde su propio pecho, retratándonos a un Drácula como viajero del tiempo, en busca de la esposa desaparecida. Todo este entramado ideado por el director, ante cuyo texto yo me rindo y me alzo como defensor absoluto, porque con ello logra enlazar el amor con la tragedia de forma casi simultanea, dando a la obra la sensación de que todo ha pasado por algo y que ese algo no es mas que la felicidad de dos seres que se aman, por encima del bien y del mal. Creo que todo esto se funde con la famosa frase que Gary Olman pronuncia a su amada de una forma que yo me siento incapaz de narrar:

"He cruzado los océanos del tiempo para encontrarte".

Se habló de Antonio Banderas y de Brad Pitt como candidatos al papel principal. Yo, con todos mis respectos hacia mi paisano español Antonio Banderas, gran actor, pero mejor como figura de grandes musicales, donde su brillo es centelleante y donde debería hechas sus raíces de forma definitiva, mucho mejor que como actor de películas, en donde demuestra tener registros limitados. Sobre el otro candidato, Brad Pitt, no creo que mi comentario al respecto sea de utilidad; es un muñeco aún no roto del mundo del cine, pareja de una bella y notable actriz, como es Angelina Yolie, pero Brad será siempre, mientras no demuestre lo contrario, una copia mala de Robert Redford. Por consiguiente Gary Olman lo tenía fácil para suerte de nosotros, los mortales y todos los que consideramos su interpretación impecable, logrando eclipsar al propio Anthony Hopkins, brillando como hombre enamorado y rey absoluto de sus tinieblas. Sin la menor duda Francis Ford Coppola, al igual que hizo con El Padrino, confeccionó la idónea factura interpretativa para este clásico del terror y ha conseguido que la consideremos antes del tiempo, una pieza de culto en toda su integridad.

Son muchas las escenas que recuerdo, pero después de volver a verla, algunas me sorprendieron mas todavía, como todas en las que el rojo es figura central, el vestuario gótico-barroco, los mutilados decorados y sobre todo el clima de incertidumbre, amor, odio..... Pero si tuviera que escoger una sola, por supuesto que seria el encuentro entre Drácula y Mina en la intimidad. Nunca me he sentido tan pequeño como cuando saboreaba el amor en estado puro, envuelto en el polvo de los siglos transcurridos. Me sorprendió la belleza de Wynona Ryder, haciéndome recordar por instantes su mezcla entre Elizabeth Taylor y Natalie Wood, pero con legitimidad propia, con aptitudes mas que aceptables par dar vida a Mina. Actriz que le auguro una larga y hermosa carrera, porque se lo merece de verdad.

La combinación entre horror y el romanticismo están perfectamente equilibradas, y ambas se complementan en este film. Esto es para mi Drácula de Coppola; una maravillosa experiencia que nos permite el descubrimiento de un mundo sombrío pero tierno a la vez, donde están presentes todos los elementos necesarios para componer una historia de vampirismo: la sensualidad, el acecho de la víctima, la seducción, la fogosidad expresada en sentimientos instintivos, pero humanos...... Todo está plasmado de manera soberbia en esta cinta y el film toma un rumbo sentimental que contrasta perfectamente con el otro aspecto. Ambas características se funden y dan como resultado, una excelente adaptación del libro, y si a todo esto sumamos la experiencia de un director que crea atmósferas sórdidas, le dan un valor extra donde las palabras abren paso a la imagen, cuando ésta lo es todo. También me gustaría destacar el enfoque de la película, que transcurre por momentos de una manera confusa, saltando de mente en mente, de personaje en personaje, de una forma caótica pero que no te pierde, transmitiendo una sensación de inquietud que llega a transmitir miedo. La historia es un romance total como pocos, plagada de hermosas frases y escenas de fuertes colores, envuelto en una música impecable. 

Mirando a Drácula, vemos a la bestia infernal, a un monstruo, pero con su lado profundamente humano; condenado a vagar eternamente, añorando al único ser que quiso. Noté la misma sensación atrayente y repulsiva que Jonathan experimenta cuando le chupan la sangre las mujeres vampiro. Si le analizamos bien, es el único personaje que se mueve por verdadero amor; no por deseo, el miedo, o la venganza, es un ser antinatural, que se mantiene vivo, buscando a la esposa suicidada. Cada fotograma es una obra de arte barroca, mimado hasta el último detalle gracias a la genialidad de su director. La música de Wojciech Kilar intenta traumatizarnos y lo consigue, pero no con terror, lo hace a través de una fusión brillante con la historia romántica que esconde la película, cuyo inicio hace que nos quedemos pálidos y sin sangre por derramar.

 

 

 El amor nunca muere...queda suspendido en los hilos del tiempo, en la oscuridad del pensamiento y hace que la sangre fluya como la propia vida, esperando siempre su resurgimiento y resurrección. Tensa espera si para ello hemos cruzado todos los océanos del tiempo.